
La felicidad no es un KPI (pero ignorarla sí tiene coste)
En los últimos años, la felicidad ha entrado con fuerza en el discurso empresarial. Se habla de empleados felices, culturas positivas y organizaciones que "ponen a las personas en el centro". Sin embargo, en muchos casos, este interés por la felicidad ha derivado en una pregunta simplificada (y, en cierto modo, peligrosa): ¿cómo medimos la felicidad?








